Ha salido el sol. El ruido es diferente cuando es iluminado por los rayos celestes. Brota la imaginación desde la ensenada azul. Brillan las personas y tras ellos sus ojos intensos.
Corre, aprovecha para adelantar en el juego que traslada tu verdad dentro de la verdad mayor. El anonimato desmiente el desliz perentorio que supone nacer a la luz. Pero luego admite esa posibilidad que supone no haber brotado de la luminosidad.
Sierras de dientes leoninos raspan el mundo. Cada vez queda menos a tu lado y más, allá lejos. Hay un infinito camino entre las nubes y el cielo, pero al girar sobre su eje el desconcierto aumenta y vibran los astros. ¿Qué ha pasado? Un cometa ha tropezado entre la orbita de Juno y el libro abierto de Marte. Polvo de estrellas, virtud sin aliento.
jueves, 19 de abril de 2007
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