jueves, 19 de abril de 2007

Virtud sin aliento

Ha salido el sol. El ruido es diferente cuando es iluminado por los rayos celestes. Brota la imaginación desde la ensenada azul. Brillan las personas y tras ellos sus ojos intensos.

Corre, aprovecha para adelantar en el juego que traslada tu verdad dentro de la verdad mayor. El anonimato desmiente el desliz perentorio que supone nacer a la luz. Pero luego admite esa posibilidad que supone no haber brotado de la luminosidad.

Sierras de dientes leoninos raspan el mundo. Cada vez queda menos a tu lado y más, allá lejos. Hay un infinito camino entre las nubes y el cielo, pero al girar sobre su eje el desconcierto aumenta y vibran los astros. ¿Qué ha pasado? Un cometa ha tropezado entre la orbita de Juno y el libro abierto de Marte. Polvo de estrellas, virtud sin aliento.

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