martes, 17 de abril de 2007

Pararse a pensar no es fácil

Construimos porque nos gusta jugar a ser dioses. Hoy llueve sobre nuestro ego y truena el cielo. El ruido continúa lacerando mi silencio. Todo acontece muy a nuestro pesar cuando lo que sucede es malo. Los coches pasan y abordan el asfalto húmedo y cabizbajo sobre los cimientos de nuestra negligencia.

Hoy no pasa nadie por mi ventana. Solo las gotas de agua resbalan por el cristal. La soledad puede llegar a asustar cuando se cierne sobre uno como un ladrón de guante blanco, sin darte cuenta te roba el alma para devolvértela limpia.

Construimos porque nos gusta mitificar nuestro poderío antinatural. Oigo toses, la humanidad está constipada. Porta el virus de la ausencia de sentido. Un paraguas rojo dinamita como pólvora el tono gris del día. Te invita a salir y gritar que tú también tienes color en tu vida. Quizá no el de la esperanza pero sí al menos no es el negro.

Las gotas siguen avanzando sobre mi escaparate vital. Hacen ruido al golpear sobre la realidad. Apenas puedo concentrarme porque hasta el más mínimo eco de la nada interrumpe mi silencio. Se convierte en explosión atómica. Porque pararse a pensar no es fácil.

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