martes, 24 de abril de 2007

No hay nadie más

Claros de agua de luna, lenta en constelaciones de tristes fulgores. Astro celeste de noche derrotado. Vira en tu mano la oportunidad de sanar el cosmos y reniegas del paso del tiempo enfundado en ropajes monótonos y ocres.

Luce. Despliega en litigios enconados la oronda mirada. Traslada al suelo de tu carne la vida del potro desbocado. Hay algo detrás. Se esconde en la ocasión perdida. Una oportunidad malgastada, un azul deshecho en trizas, y no hay nadie más.

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