Luz de cruce. Sábanas de antaño pliegan la noche. El asombro crece, desfila entre barreras de hormigón. Boceto de cataratas asustadas. Ni brilla el sol ni lluve. Ni siquiera llama el recuerdo. Pero a pesar de todo, el ruido siempre está ahí, presente, silencioso pero real. Alguien pica la piedra urbana. Mensajeros recorren el infierno.
Libros, teclas, sueños rotos. Lagrimas que quiebran la serenidad de mi rincón angosto.
viernes, 20 de abril de 2007
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