jueves, 19 de abril de 2007

Los campos de tu anhelo

Perdida ya la intimidad nacen pequeñas mentiras entre los dos. Si el viento sopla en dirección contraria la luz se posa en tu hombro ansiando la libertad de la que no puedes hacer uso. Quien piensa que los árboles se pliegan al pasar la falsedad reniega de su hombría. Vi una noche la entrada del cementerio cerrada. La muerte no admite visitantes a deshora. Cuando la cabeza resulta ser un ansiolítico la enfermedad emerge.

Las piezas vuelven a su sitio en el tablero. Todo empieza una vez más, de nuevo. Una nueva oportunidad para alunizar en tus muñecas. Qué suave. Recorrer los campos de tu anhelo de un mundo mejor, pero sabiendo que al final del sendero se esconden las verdades convertidas en el infinito.

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