Más de una persona pero menos de las que esperaba. Todo fluye. Hablar es crecer pero escuchar es parar el tiempo. Recluido en mi prisión soy ajeno a los desmanes de la climatología. Los cielos son campanas de cristal en el momento en el que alguien las espolea. Suena música celestial en los oídos del que sabe escuchar pacientemente. La vida lograda es posible al final del camino, solo lograr vivir ya es un éxito para el ser humano.
Los que vienen demuestran pasión. Los ausentes imploran la compasión del líder. Saber perdonar es un don porque se da a cambio de un daño, de una herida. Pasa la nada por mi ventana pero el ruido sigue resguardado por paraguas.
martes, 17 de abril de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario